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La Alemania de Merkel: 16 años de estabilidad ante todo

La canciller se preocupó por mantener al país en equilibrio y se mostró como una gran gestora en tiempos convulsionados. “La vida sin crisis es más fácil, pero cuando llegan, hay que afrontarlas”, dijo la propia dirigente en julio pasado.

Tras 16 años en el Gobierno y una sucesión de crisis económicas, políticas y migratorias, la canciller alemana Angela Merkel deja un legado moderado en Alemania, marcado por el esfuerzo de mantener la estabilidad tanto política como económica del país, pero opacado por la falta de reformas y de políticas con visión a futuro que supondrán un desafío para el próximo gobernante e imposibilitaron la elección de un sucesor exitoso en su partido.

La herencia de Merkel está definida por su estilo de gobernar, que ha llevado a acuñar términos como el “merkiavelismo” -la forma de hacer política con vacilación, sin demostraciones innecesarias de fuerza ni conflictos directos, pero que termina alcanzando sus objetivos- o “merkelizar”, usado informalmente entre los alemanes como sinónimo de mostrarse pasivo o no tomar partido.

A lo largo de sus años al frente del Gobierno alemán, la canciller se preocupó, ante todo, por mantener al país en equilibrio y se mostró como una gran gestora en tiempos de crisis.

Desde su asunción en 2005, Merkel supo capear la recesión económica de ese año, la crisis financiera de 2008, la del euro en 2010, la de los refugiados en 2015 y la de la pandemia del coronavirus, entre otras.

“La vida sin crisis es más fácil, pero cuando llegan, hay que afrontarlas”, dijo la propia Merkel en julio pasado al resumir su modo de actuar.

Si bien es cierto que durante estos años la prosperidad se ha mantenido en Alemania, que volvió a ser la primera potencia económica europea, sus detractores le critican una gestión del país cortoplacista y carente de estrategia y objetivos, al priorizar la tranquilidad por encima de todo.

Fuente
Telam