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Síndrome de alienación parental: un resorte de la violencia judicial

Se trata del mecanismo que utilizan personas denunciadas por abusos, para invertir la carga y dejarla en el lado de los denunciantes y víctimas.

El síndrome de alienación parental carece de sustento científico, no está reconocido por la Organización Mundial de la Salud y se ha usado durante décadas para invisibilizar la violencia indirecta.

En Santa Fe, Verónica Quiroga lucha contra esta situación. Ella integra la Red Frente de Madres contra la Violencia Judicial, que está en todo el país.

“Se diagnostica sólo judicialmente porque no hay profesionales de la salud autorizados que puedan hacerlo. Se describe como ‘alienación parental’, es un concepto que se aplica a las madres, cuando denuncian abuso sexual en la infancia o situaciones de violencia intra familiar y la respuesta es una contra denuncia que dice que las madres son alienadoras y les hacen mentir a sus hijos o hijas y de ahí se empieza a invertir todo y en el banquillo de los acusados quedan las madres y las víctimas que son niños, niñas o adolescentes”, dijo Quiroga en el programa televisivo Apto para Todo Público.

En Santa Fe, el Colegio de Psicólogos prohíbe y sanciona el uso del síndrome de alienación parental por medio de su resolución 008.

Quiroga comentó que “hay organizaciones locales, nacionales e internacionales que quieren hacer caer la oposición al síndrome para echar mano a su uso judicial”.

También analizó que “hay un estado ausente y no hay decisión política para que la situación en los juzgados mejore”. En este sentido aludió a la violencia que ejercen algunos profesionales y funcionarios judiciales hacia las víctimas y denunciantes.

“¿Porqué la infancia es vulnerable? ¿es responsabilidad de los padres y las madres? No, también es responsabilidad del estado que hoy está ausente”, sostuvo Quiroga.

“Hay casos en los cuales los niños y niñas son revictimizados por los propios profesionales que deben recomendar la Cámara Gesell, eso es tortura, se pone el foco sobre la víctima y la persona develadora, pero no sobre el victimario”, finalizó.

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