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“El poema es como una sábana para tapar muchas cosas:”: María Paz Guerrero en el Día Nacional del poeta

María Paz Guerrero / Crédito: seulelavoixdemeure.blogspot.com
María Paz Guerrero / Crédito: seulelavoixdemeure.blogspot.com

María Paz Guerrero nació en Bogotá el 3 de mayo de 1982. Estudió Literatura en la Universidad de los Andes y Literatura Comparada en la Universidad de la Sorbonne-Nouvelle Paris 3. En el 2018 publicó el libro ‘Dios también es una perra’ (editorial Cajón de Sastre). Su obra reflexiona sobre la violencia en Colombia, la escritura y el pensamiento, con un ritmo desenfrenado que da cuenta de la actualidad caótica. Actualmente es profesora del departamento de Creación Literaria de la Universidad Central.

En ‘Los Analfabetas’ (La Jaula Publicaciones), Guerrero busca destruir las categorías que nos restringen, es decir, llegar a la forma más concreta de las palabras. En conversación con la escritora Gloria Susana Esquivel, el día del lanzamiento del libro, fue enfática al decir que no le “importa construir ideas, elaborar”. Por ello, el hilo conductor del poema pasa a un segundo plano, pues “la idea es que el lector se pierda y no sepa qué es y no pueda agarrarlo y todo el tiempo se le esté saliendo de las manos”.

María Paz Guerrero
Cortesía de la autora

En conversación con Infobae, María Paz Guerrero cuenta algunas curiosidades sobre su nuevo libro:

¿En qué clave debemos leer el analfabetismo como hilo conductor del poema?

MP: Como si ignoraras qué es el analfabetismo.

El primer poema es una descripción idónea del proceso de escritura: rebuznar, traducir, repetir, escuchar lo que pasa alrededor. Es un escritor situado en las calles. ¿Por qué escoger al burro como ese escritor que está “atento a los pitos de la calle”?

MP: Claro, el burro es quién escribe ‘Los Analfabetas’, pero es un asno sentado en un salón de clases en una ciudad atronadora, por eso escribir es esa posibilidad de pensar múltiple.

El poema ‘Llegaron el día de elecciones’ es un ejemplo de la “politiquería” de nuestro país. Además, encontramos otros poemas en los que es posible reconocer la realidad colombiana, por ejemplo las desapariciones forzadas. ¿Cree que el poema es un lugar idóneo para la denuncia?

MP: No. El poema es un lugar libre, abierto, amplio, como una sábana que sirve para muchas cosas, para tapar a un muerto, para llevar la ropa envuelta, para hacerse un disfraz, para envolver un mueble en un trasteo, para pintar.

Además, la poesía no debe denunciar porque en la poesía “no se proponen argumentos”. Apela, más bien, a capturar la intensidad de la vida, la dureza de la violencia.

En ‘Algo ondeaba’ hay una referencia a Juan Rulfo, ¿por qué? ¿Cuál es su relación con este escritor?

MP: A Rulfo no lo leí como narrador sino como poeta, me demoraba mucho en cada imagen, me explayaba en lo que para mí eran sus versos.

También, en este poema aparece una neutralidad al no asignar un pronombre (él/ella) a quienes realizan las acciones. ¿Por qué, cuando habla del campo, siempre sabemos que son los campesinos quienes están ahí y cuando aparece la ciudad nos encontramos con los “algo”?

MP: Al inicio del poemario aparecen indios y campesinos mezclados con monarquías, reyes y transeúntes de ciudad. En la última parte del libro ya no se nombra al campesino pero sí hay escenas rurales en las que conviven animales, plantas y la luz con la violencia. Lo neutro está regado a lo largo del libro y alude a la ciudad, pero también a ciertas sensaciones que no se alcanzan a delimitar del todo.

El poema ‘Ponen XXXXX’ es una crítica al sistema educativo que todo el tiempo nos está diciendo:

"Profundice-analice-falta citar el texto

….

Falta orden-idea incompleta-sintetice"

¿Cómo orientas el aprendizaje de poesía con sus estudiantes?

MP: Trato de hacer un acercamiento, lo más minucioso posible, a las posibilidades estéticas del lenguaje poético. Siempre pienso que leer poesía en clase es una experiencia placentera porque nos permite a todos, en colectivo, detenernos en las palabras, estar con ellas, mirarlas de arriba abajo, pesarlas.

La violencia

En el poemario de María Paz Guerrero aparecen lugares que enmarcan la violencia contra la mujer, por ejemplo, a través de un cuerpo que oculta sus heridas y la violencia contra los campesinos que son usados en tiempos de elecciones y que viven sumidos en la pobreza. Además, la violencia que ejercen los grupos al margen de la ley:

"de qué manera hay día

c

u

a

n

d

o

aparecen partes

de cuerpos

El sol

ilumina los

pedazos

de piernas".

Una mujer se posa sobre un féretro durante el funeral de cinco jóvenes asesinados esta semana, en Cali (Colombia). EFE/Ernesto Guzmán Jr.
Una mujer se posa sobre un féretro durante el funeral de cinco jóvenes asesinados esta semana, en Cali (Colombia). EFE/Ernesto Guzmán Jr.
(EFEI0499/)

En estudios anteriores, Guerrero da cuenta de que la guerra, la inequidad y la pobreza han enmarcado la historia nacional del último siglo, por ello “abunda la narrativa del narcotráfico”. La literatura, al igual que las demás artes, ha tenido el trabajo de “construir la memoria del horror”. Es así como en Colombia aparece el término “poesía de la violencia”.

Algunos poetas que han apropiado ese papel, en orden cronológico, son Juan Manuel Rocca, Piedad Bonnet, José Manuel Arang, Horacio Benavides, Raúl Gómez Jattin, Rómulo Bustos Aguirre y Jorge Cadavid.